Herramientas utilizadas:
Partimos de un test sociométrico realizado en una clase de 64 alumnos de 14 años. Este test nos ofrece un heteroinforme en el que todos los sujetos identifican las relaciones sociales de la clase. Además se recurre también a autoinformes con aquellos alumnos que se encuentran claramente en una situación de acoso. La combinación de ambos métodos aporta más fiabilidad para el análisis de la situación.
Descripción de resultados:
Ambiente en el grupo: Como resultado a nivel de aula del test sociométrico, y teniendo en cuenta el sociograma que se adjunta. Los propios sujetos en general consideran que el ambiente es bueno y que hay buenas relaciones sociales en el grupo. Insisto en que se trata de la visión de los propios alumnos y de su sensación al pertenecer a ese grupo. También consideran que existen algunos conflictos y que a veces esto afecta al clima dentro del aula cuando están trabajando temas académicos.
Alumnos prosociales: Hemos considerado a los 5 alumnos con mayor número de elecciones con el fin de ser posibles sujetos para la realización de la tarea de alumno-ayudante. La alumna número 51 es la más popular al ser elegida hasta en 20 ocasiones.
Alumnos en riesgo de acoso escolar: existen 4 posibles casos de acoso teniendo en cuenta la percepción del grupo. 3 de ellos son más preocupantes al haber un gran número de testigos, por lo que se les aplica un autoinforme. El cuarto ha sido percibido por 3 testigos, por lo que también se llevará a cabo una intervención, sobre todo preventiva, pese a que no haya autoinforme. A continuación se analizarán los casos concretos de estos alumnos:
- Alumno nº26: debido al número de testigos y a la propia aceptación del alumno, se considera que existe acoso escolar a este sujeto. Se trata de una víctima pasiva, ya que es un alumno tímido, al que no le gusta llamar la atención ni discutir y a el que los demás consideran indefenso. Sufre un rechazo social generalizado, aunque cuenta con 2 amigos, por lo que no hay un aislamiento total. Haciendo una comparación del heteroinforme y el autoinforme, existen algunas diferencias de percepción, causadas probablemente por un intento de minimizar la situación al pensar que las consecuencias pueden ser peores, o simplemente por la falta de conciencia de lo que es y no es acoso. Las manifestaciones de acoso en este caso son sobre todo a nivel de rechazo, aunque a veces también sufre agresiones verbales. El alumno se encuentra a gusto con su compañero de mesa. Y dice que esta situación comenzó hace varios meses y que la llevan a cabo los chicos. También es importante destacar la comunicación de este alumno con su familia, que hará más fácil la intervención.
- Alumna nº34: aunque el número de testigos es menor que en el anterior alumno, sigue siendo elevado y la propia alumna considera que es víctima de acoso, por lo que así lo consideramos. Además posiblemente se trata de un caso más extremo que el anterior, pues la alumna se encuentra en una situación de aislamiento total. Es una víctima pasiva, con muchas dificultades para relacionarse con los demás y a la que todos ven como indefensa. Pese a que ella considera que tiene un amigo, no ha sido elegida ni una vez en el test. El acoso se manifiesta sobre todo con el rechazo y el aislamiento, a veces también hay agresiones físicas y verbales llevadas a cabo por las chicas. Su percepción varía mucho de la de sus compañeros, al igual que en el caso anterior parece minimizar la situación. La alumna se encuentra a gusto con su compañero de mesa. Y dice que la situación comenzó hace meses. También es importante destacar que la comunicación con su familia es buena.
- Alumna nº53: en este caso el número de testigos es menor, lo que es normal ya que se trata de un caso de acoso más difícil de percibir. Consideramos que la alumna se encuentra en una situación de acoso y ella misma lo confirma. Se trata de una víctima activa con buenas habilidades sociales y facilidad para hacer amigos. Además pertenece a un grupo y es elegida por varios compañeros. Sin embargo, debido a su impulsividad y sus ganas de llamar la atención otros alumnos se meten con ella con violencia de tipo verbal. Algunos de los insultos se hacen a través de redes sociales. Podría tratarse de un caso de acoso por razones sexuales, ya que los acosadores son del sexo opuesto y pertenecen a su grupo y a otros. Su percepción también varía con respecto a la del heteroinforme, pero en este caso hay una maximización de la situación debida probablemente a que lleva aguantando agresiones dos años y a que no le importa ser el centro de atención. La alumna se encuentra a gusto con su compañero de mesa. En este caso la comunicación con su familia es menor, lo que dificulta su implicación en el asunto.
- Alumna nº16: Este caso es diferente a los anteriores, pues no está confirmado que se trate de una situación de acoso escolar, sin embargo ante la alarma debemos considerarlo e intervenir. Los alumnos contestan que casi nunca es rechazada y que las agresiones han sido pocas, lo que podría darnos pistas sobre un caso de conflicto entre iguales. Igualmente se trata de una alumna con pocas habilidades sociales y que no es capaz de defenderse por sí sola ante las posibles agresiones. Tiene algunas relaciones sociales recíprocas y forma parte de un grupo dentro del aula. No se ha realizado autoinforme por lo que no podemos contrastar su visión.
Una vez iniciado el protocolo de acoso, y habiendo implicado a todo el centro y a las familias. Es necesario informar a las autoridades competentes (fiscalía de menores y la dirección de área territorial). Corresponde al equipo de orientación, al PTSC, a los tutores y al equipo directivo diseñar un plan de intervención que de respuesta y solución a los problemas sociales del grupo. En el caso de este grupo son necesarias varias líneas de intervención:
- A nivel de grupo: es necesario elaborar un plan de acción tutorial en el que se trabajen las habilidades sociales y la mejora del clima dentro del grupo. Ya que, como se puede observar en el sociograma, hay fracturas y dividión en la clase, y lo que es más preocupante, hay muchos alumnos aislados. Por ello son necesarias una serie de estrategias que deben ser trabajadas en las horas de tutoría y que implican a todos y cada uno de los alumnos.
- Para el alumno nº26: en el caso de este alumno, teniendo en cuenta sus preferencias se elegirá a dos alumnos-ayudantes (uno de los 5 prosociales y un amigo suyo) para que intervengan de forma directa con el sujeto. Antes de llevar a cabo la intervención, se acordará qué medidas se llevará a cabo y se le explicará a los dos alumnos. Cuando estén conformes y sepan cómo hacerlo, comenzará el proceso de intervención. Todo ello se hará bajo la supervisión de un profesor que se asignará para ello (no tiene por qué ser el tutor). En el caso concreto de esta víctima, creo que habría que elegir a uno de los 6 amigos que tiene para ser un alumno-ayudante y al alumno nº21, al serchico y pro-social. A estos dos alumnos-ayudantes habría que pedirles que escuchen a la víctima y la ofrezcan apoyo, que le acompañen cuando no se encuentre su grupo de referencia y que le defiendan ante una agresión (de forma pacífica y educada). Por otro lado, en clase debería continuar con su actual compañero, pero manteniendo a los acosadores separados lo máximo posible de la víctima. Además hay que intervenir a nivel individual con la víctima y con los acosadores, para ello contamos con la ayuda del orientador, del equipo de apoyo y del PTSC. Con la víctima hay que trabajar habilidades sociales y con los agresores hay que trabajar aspectos emocionales como la empatía, modificar su liderazgo negativo hacia el positivo y modificar sus conductas agresivas. Será necesaria la participación de las familias de los implicados para que continúe la formación en casa.
- Para la alumna nº34: se produciría el mismo proceso de selección y entrenamiento de alumnos-ayudantes, en este caso yo elegiría a una chica con intereses y afinidades parecidas y a la alumna prosocial nº 51, ya que es una chica y es la más aceptada. Los alumnos-ayudantes en este caso tendrán que acompañarla, darla apoyo moral y escucharla, intentar integrarla en sus propios grupos, e intervenir en el caso de agresión con la resolución pacífica de conflictos. Al igual que en el anterior caso, la alumna se encuentra a gusto con su compañero de mesa, por lo que debería continuar de esta manera, intentado mantener lejos a las acosadoras. En la intervención individualizada existe una necesidad muy grande de trabajar habilidades sociales con esta alumna, también es importante mejorar su autoestima. En el caso de las acosadoras tenemos que insistir en los aspectos emocionales como el efecto de sus conductas, la empatía, los efectos negativos de la crítica, etc.
- Para la alumna nº 53: se elegirá a los dos alumnos-ayudantes, esta vez debería ser una alumna de su propio grupo de amigas y un alumno prosocial de sexo masculino, ya que los acosadores podrían estar llevando a cabo agresiones de tipo sexista. Estos alumnos tendrán que acompañarla en los tiempos muertos en los que no hay clase, mostrar su apoyo y escucharla, y sobre todo intervenir ante una agresión, utilizando para ello estrategias pacíficas. En clase también se mantendría con su actual compañero, pero igualmente manteniendo alejados a los agresores. La intervención individualizada hacia la víctima irá destinada a estrategias de control de conducta, al reconocimiento de emociones, etc. En el caso de los acosadores es necesario trabajar las emociones de empatía, respeto y tolerancia. Además de entrenar la resolución pacífica de conflictos.
- Para la alumna nº16: En este caso las intervenciones serán preventivas. Se elegirá a dos alumnos-ayudantes: un alumno de su grupo y la alumna prosocial nº 1. Estos alumnos se encargarán de acompañarla, intentar integrarla al máximo en sus grupos y ayudarla a desarrollar sus habilidades sociales. En la clase debe estar sentada con uno de estos dos alumnos. En cuanto a la intervención individualizada, irá destinada a desarrollar sus habilidades sociales y su autoestima.
Todas las medidas de intervención acordadas serán evaluadas periódicamente y modificadas, si fuera necesario, hasta que se produzca una mejora del clima social del grupo y no exista acoso escolar de ningún tipo.
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